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SECTAS


 Las sectas son grupos de vampiros y clanes que supuestamente comparten una ideología. Son una creación moderna, pero importante. Las sectas aparecieron como tales tras la Gran Revuelta Anarquista, un levantamiento a escala continental que tuvo lugar en Europa durante el siglo XV. Muchos antiguos aceptan la pertenencia a las sectas a regañadientes, considerándolas "tonterías: la Sangre es lo único que importa." En las noches anteriores a la Gran Revuelta Anarquista y a la Inquisición, dicen estos antiguos, no existían tales grupos. Algunos argumentan que así debería seguir siendo: un vampiro en una ciudad de buen tamaño puede pasar una década o más sin ver a otro Vástago, así que ¿de qué sirve una secta?.
 A pesar de todo, la mayor parte de los vampiros pertenece a una u otra secta. Los hay que afirman una independencia, su falta de preferencias o su afiliación a un clan y no a una secta. La conocida como Camarilla es posiblemente la mayor y más importante, aunque sus rivales del Sabbat están ganando mucho terreno. El reservado Inconnu, cuando se logra hablar con alguno de sus miembros, mantiene que no es una secta, aunque parece estar organizado y se las arregla para permanecer lejos de las demás. En el polo opuesto están los anarquistas, que hacen lo posible por aparecer como una secta aunque sean los primeros en pedir ayuda a la Camarilla cuando el Sabbat aparece en las fronteras. Por tanto, la Camarilla los considera bajo su supervisión.


LA CAMARILLA

 Se trata de la mayor secta vampírica que existe y se preocupa por la Mascarada, tratando de mantener un lugar para los Vástagos en las noches modernas. Se trata de una sociedad abierta; afirma que todos los vampiros son miembros (lo quieran o no) y cualquiera puede entrar, independiente-mente de su linaje.
 Según la a menudo contradictoria historia de la Estirpe, la Camarilla surgió tras la Revuelta Anarquista, en algún momento del siglo XV. Los Vástagos del clan Ventrue afirman orgullosos haber sido esenciales en la formación de la secta a la que muchos vampiros deben sus novidas. Con la puesta en vigor de la Mascarada, la Estirpe obtuvo un medio para eludir a la Inquisición, una institución eclesiástica consagrada a la destrucción de las criaturas sobrena-turales.
 Aunque la Camarilla es la mayor de las sectas, sólo la mitad de los 13 clanes vampíricos conocidos participan activamente en sus asuntos. Celebra reuniones (denominadas convocatorias) a las que asisten los representantes de cada clan. También celebra cónclaves periódicos, abiertos a todos los miembros de la secta, donde se discuten los asuntos más importantes. Sólo los justicar, autoridades elegidas por el Círculo Interior para ocuparse de los asuntos de las Tradiciones, pueden convocar cónclaves. Los justicar siempre son de avanzada edad, y se les teme con razón su interpretación de las Tradiciones puede determinar la supervivencia de un Vástago. Cuadrillas de vampiros conocidos como arcontes ayudan a los justicar; encontrarse con un arconte es algo muy inusual.


EL SABBAT

 Supuestamente originado a partir de un culto de la muerte medieval, el Sabbat es temido por todos los Vástagos. Se trata de una secta monstruosa y violenta que no se aferra a ningún atisbo de filosofía o moralidad humana. En su lugar, sus miembros se deleitan en sus no-vidas vampíricas. A veces se le conoce como la Mano Negra, y busca activamente el fin de las Tradiciones, la destrucción de la Camarilla y el sometimiento de la humanidad.
 La secta recluta nuevos miembros allí donde se establece, extendiéndose como la hierba venenosa y acabando con las instituciones establecidas en su radio de acción. Al contrario que la Camarilla, el Sabbat reconoce la existencia de los Antediluvianos, aunque se opone rabiosamente a ellos. De acuerdo con su propaganda, los Antediluvianos tiran de los hilos del mundo entero, y es a este maligno control a lo que se oponen. El Sabbat ve a la Camarilla como peones de los Ancianos, por lo que se enfrenta a ella política y físicamente. Muchos expresan su bilioso disgusto hacia los vampiros de la Camarilla, a los que ven como despojos cobardes incapaces de aceptar su naturaleza depredadora.
 Se sabe poco del funcionamiento interno de la secta. Algunos Vástagos de la Camarilla llegan a dudar de su existencia, creyendo que se trata de un rumor difundido por los antiguos para mantener la disciplina entre los neonatos: una especie de hombre del saco no-muerto. Las historias se extienden como el fuego, incluyendo afirmaciones que aseguran que sus miembros se entregan a la diablerie, que adoran a los demonios, que cazan y matan a otros vampiros y que tienen la facultad de romper los Vínculos de Sangre. El único rumor consistente atribuido al Sabbat es el aparente amor de sus miembros al fuego: la secta tiene una temible reputación de dejar una estela de llamas a su paso.


INCONNU

 Hay una presencia flotando sobre esta ciudad, vigilando. Puedo sentirla cuando recorro las calles supuestamente vacías. Puedo notarla cuando estoy entre la multitud del Elíseo. Y casi puedo escuchar su voz susurrándome en las horas previas al amanecer, justo antes de quedarme dormido.
 Creo que la voz también me dice cosas cuando estoy durmiendo. Es indescriptiblemente vieja y triste, y me cuenta relatos de la historia no especialmente ilustre de esta ciudad. Me despierto cada noche y hay otro recuerdo, otra imagen de algo que pasó hace cien años, apagándose en los márgenes de mi mente. Es imposible que sepa de qué color era la corbata que llevaba Su Majestad cuando clavó la estaca a su sire, en 1874, pero tengo estas visiones, y que me aspen si no he visto todo tal y como sucedió.
 Me asusta, creo. Me asusta que esta presencia, este poder, haya estado vigilando la ciudad desde hace tanto, y me asusta que ahora me vigile a mí. Me gustaría creer, en mis momentos más optimistas, que me vigila porque está sola, y quiere compartir parte de lo que ha visto con alguien. Si te vale ese argumento, me ha escogido porque soy pequeño e insignificante en la gran escala vampírica de las cosas, y no importa si sé estas cosas porque, francamente, no le importo a nadie.
 La otra posibilidad (que estoy siendo vigilado porque voy a hacer algo que va a merecer la pena ver) es la que realmente me da miedo.
 Pregunta a un centenar de Vástagos qué pretende el Inconnu y obtendrás doscientas respuestas difrerentes. La secta permanece, misteriosa y omnipresente, en el fondo de los pensamientos de todo vampiro. El hecho de que el Inconnu no parezca hacer nada es enloquecedor para los demás vampiros. Los vampiros están acostumbrados a las intrigas y las conjuras, a las estocadas, las paradas y las réplicas. De modo extraño, la eterna danza de intriga y conflicto es reconfortante; al fin y al cabo, todo el mundo sabe lo que debe esperar.
 Pero el Inconnu no juega a este tipo de juegos. No hacen nada, al menos nada que pueda ver el Vástago corriente. Y eso hace que los demás miembros de la comunidad vampírica se vuelvan locos de curiosidad, fundamentalmente porque nadie que lleve Abrazado más de una hora puede creer que seres tan viejos y tan poderosos puedan abstenerse de enfrascarse en el mismo tipo de juegos que juegan el resto de los vampiros.
 Quizá este punto de vista sea un fallo de la perspectiva vampírica; los vampiros más jóvenes sencillamente no pueden concebir que sus antiguos no sean como ellos. Quizá los Inconnu se limiten a sentarse, a mirar, y en algunos casos, a buscar eternamente la Golconda. Quizá...
 Pero no hay nadie que se lo crea.


¿QUÉ SON?

 En términos técnicos, el Inconnu es más una comunidad de respeto mutuo que una secta. Por lo que se sabe, no existe un Círculo Interior del Inconnu; no hay una asamblea imponente y terrible de vampiros imponentes y terribles que deciden el destino de la secta. En lugar de eso, los Inconnu –en esas raras ocasiones en las que un vampiro se identifica como tal– parecen ser un grupo de individuos asociados libremente, unidos por intereses y experiencias comunes pero distanciados por un saludable miedo y respeto por el poder de los demás. Desde luego, la Golconda parece estar en la agenda de muchos miembros de la secta, pero "parece estar" no basta para asegurar la seguridad mutua cuando se acercan demasiado dos Vástagos increíblemente poderosos.
 Lo más frecuente es que un Inconnu sea detectado simplemente como una presencia, una sensación de poder inefable que está al acecho en segundo plano cuando un intruso demasiado fisgón pasa cerca de la morada del vampiro. Incluso los transeúentes sienten a menudo parte de este efecto, lo que explica al menos algunos de los supuestos lugares "embrujados" o "malditos" del mundo. Muchos miembros de la secta se han enterrado en algún lugar y siguen allí durante siglos (Véase "Monitores"), aunque sólo unos pocos elegidos escogen ciudades en las que vivir. El resto prefieren comunidades aisladas y rurales, a menudo lejos del alcance incluso de las demás criaturas sobrenaturales. Los Inconnu se retiran de la sociedad para estar totalmente solos, y se toman en serio ese concepto. ¿Qué tiene de buena la soledad para meditar en la Golconda si los ancillas están fisgoneando en el refugio año sí, año no?
 Finalmente, los Inconnu son el misterio de cosecha propia favorito de los Vástagosm, siempre presentes para que se hable de ellos, pero sin hacer nunca nada que refute las teorías elaboradas acerca de ellos. De manera extraña, los Inconnu son casi una presencia reconfortante para sus hermanos más jóvenes, un volcán inactivo y alejado al que los lugareños respetan y temen a la vez. No, seguramente los vampiros de la Camarilla no quieran que los Inconnu tengan un papel más activo en la sociedad vampírica, pero su presencia tranquila es más agradable de contemplar que, por ejemplo, las posibles maquinaciones de los Antediluvianos. Los Inconnu son lo "malo conocido" del refrán, aunque ese conocimiento es muy pequeño (e incluso entre los Vástagos, el malo conocido es mejor que el desconocido).